Down The Rabbit Hole
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Alice, the origins / Alicia, los orígenes

the gothic mind Nov 05, 2020

What are the origins of the name "Alice in Gothic Land", you may wonder. It all began when the kids in the playground asked, “What’s your name?”, to which I replied, “Alicia”.

– oh, “¿En el país de las maravillas?” (in Wonderland?), they would ask? To which I grew angrier and angrier over the years.

I even had the story book at home and when I read it the only thing I could feel was anxiety from beginning to end. The confusion overtook me every time. Where’s Alice’s mother? Why does she fall in a rabbit’s hole? Why is the rabbit running away from her all the time? How suffocating was it to read about her size change and then a stoned giant maggot talking in riddles, why would a queen of hearts want to chop her head off?

It was all far too disturbing to be compared to that character every time someone wanted to know my name. And the feeling just worsened as I grew up making me react in more accentuated rude ways.

The day I replied to the feared question of the name with a “it’s none of your business”, I knew something deep down had changed and decided to ignore that there was even an “Alice in Wonderland” story to be used as an addition to my name.

I had forgotten that feeling of complete rejection until I got the storybook again as a Christmas present in my adulthood and although it was a beautiful book, I was angry with the person who bought it for me for a while “she should have known better”, I thought. Buying that book meant you had understood nothing about me.

But things were about to change when during my degree in English Philology, I was introduced to Gothic literature. I automatically fell in love with it all and my writing persona started to find a voice within that genre and my childhood fascination for scary films and stories started to make sense.

The more I read the more I had clear where I wanted to go. But writing about “the Gothic” was for me like a forbidden love affair. I had too much respect for it to make mistakes.

At the end of the degree the options towards a future between me and Gothic literature were anything but diversions from the real path, which is why I chose to put my heart in a wooden box and keep the key in a safe place until better times.

My husband’s near-death experience brought many anguishing moments to the surface and the monsters of life and death freed the Gothic heart locked in the box.

Stories of fear, ghostly experiences mixed with the investigator’s need for bringing back ancient folklore, started moulding this new persona that was going to be “Alice in Gothic Land “.

A recent article on Lewis Carroll and his story “Alice in Wonderland” brought light to that feeling and helped me to understand the source of my original rejection. I had finally embraced my destiny, with all its difficulties and its dark moments. Suddenly it was all clear to me: every ancient tantrum and disappointment that my name had brought in my life had had a purpose all along. It was all meant to be. It is Alice’s seeds from the Wonderland story which set the path I had to follow to free my Gothic self.

And just like that, accepting and embracing my (not so liked) mentor, the adulthood quest started, following Alice’s steps, once again in a world so full of questions, so big and incomprehensible at times that only the riddles throughout the internal Gothic trip can be the best accepted answers.


 

¿Cúales son los orígenes del nombre Alice in Gothic Land? te preguntarás. Todo empezó cuando los niños en el parque me preguntaban: “¿Cómo te llamas?”, a lo que yo les contestaba, “Alicia”.

– Oh “¿En el país de las maravillas?” respondían, lo cual empezó a enfurecerme más y más a lo largo de los años.

Incluso tenía el cuento en casa y cuando lo leía lo único que podía sentir era ansiedad de principio a fin. La confusión se apoderaba de mí cada vez: ¿Dónde está la madre de Alice? ¿Por qué se cae en la madriguera de un conejo? ¿Por qué el conejo corre de ella todo el tiempo? ¡Qué asfixiante era leer sobre su cambio de tamaño y más tarde sobre un gusano gigante drogado hablando en acertijos! ¿por qué una reina de corazones querría cortarle la cabeza?

Era demasiado perturbador ser comparada con ese personaje cada vez que alguien quería saber mi nombre. Y la sensación solo empeoraba a medida que crecía, haciéndome reaccionar de manera cada vez más grosera.

El día que respondí a la temida pregunta del nombre con un “¿y a ti que te importa?”, supe que algo en el fondo había cambiado y decidí ignorar que incluso había una historia llamada “Alicia en el país de las maravillas” que se utilizaba como adición a mi nombre.

Había olvidado esa sensación de completo rechazo hasta que volví a recibir el libro como regalo de Navidad en mi edad adulta y aunque era un libro hermoso, me enfadé con la persona que me lo había comprado durante un tiempo “tendrías que haber sabido que no me gustaba“, pensé. Comprarme ese libro significaba que no la persona no me conocía en absoluto.

Pero las cosas estaban a punto de cambiar cuando, durante mi licenciatura en Filología Inglesa, me presentaron a la literatura gótica. Automáticamente me enamoré de ella y la escritora dentro de mi comenzó a encontrar su voz en ese género, y mi fascinación infantil por las películas e historias de miedo comenzaron a tener sentido.

Cuanto más leía, más claro tenía hacia dónde quería ir. Pero escribir sobre “lo gótico” era como una historia de amor prohibida. Le tenía demasiado respeto como para cometer errores.

Al final de la carrera las opciones hacia un futuro entre la literatura gótica y yo no eran más que desvíos del camino real, por eso elegí meter mi corazón en un cofre y guardar la llave en un lugar seguro hasta un tiempo mejor.

La experiencia cercana a la muerte de mi marido sacó muchos momentos angustiosos a la superficie y los monstruos de la vida y la muerte liberaron el corazón gótico encerrado en la caja.

Historias de miedo, experiencias fantasmales mezcladas con la necesidad del investigador por recuperar el folclore ancestral, comenzaron a moldear esta nueva personalidad que iba a ser “Alice in Gothic Land“.

Un reciente artículo sobre Lewis Carroll y su cuento “Alicia en el país de las maravillas” alumbró de nuevo ese sentimiento y me ayudó a comprender el origen de mi rechazo original; finalmente estaba aceptando mi destino, con todas sus dificultades y sus momentos oscuros. De repente, todo estaba claro: cada antigua pataleta y decepción que mi nombre había traído a mi vida había tenido un propósito desde el principio. Era parte de mi destino. Fueron las semillas de Alicia de la historia del País de las Maravillas las que empezaron a crear camino con el propósito de liberar mi yo gótico.

Y así sin más, aceptando y abrazando a mi (no tan querida) mentora, comenzó la búsqueda en mi  edad adulta, siguiendo los pasos de Alicia, una vez más en un mundo tan lleno de preguntas, tan grande e incomprensible a veces, que tan solo los acertijos a lo largo del viaje gótico interno, se convierten en las mejores respuestas.

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