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La Habitación Propia Ya No Es Un Lugar Físico

Evalúa cuánto del ruido externo afecta la calidad del tiempo que pasas en tu cabeza

Moon shining over the forest

Cuando la escritora modernista británica Virginia Woolf habló de una "habitación propia", estaba criticando que las mujeres solo podían escribir si tenían "dinero" y "una habitación propia".


Escribió de esta reflexión un ensayo bajo el mismo nombre que "entregó" en 1928 en Newnham College y Girton College, colegios de mujeres en la Universdad de Cambridge, y que publicó un año después, como podemos aprender en Wikipedia.


Recuerdo cuando estudié y leí a Virginia Woolf por primera vez en la universidad, allá por el 2006. La musicalidad de sus palabras en sus historias tienen ese poder que solo los grandes escritores tienen de mantenerte no solo entretenido/a sino también de llevarte a un viaje profundo dentro de tu cabeza.

Su escritura conectó con mi mundo interior de una manera antes inimaginable. Fue así como, sin darme cuenta, se convirtió en fuente de inspiración para mi propia escritura.


Aunque las cosas han cambiado considerablemente desde que Virginia escribió ese ensayo, algunas de las limitaciones de las que habla allí todavía están presentes en nuestros días. La única diferencia es que ahora vienen bajo otras formas.


¿A QUIÉN TENÍA EN MENTE CUANDO ESCRIBIÓ ESTE ENSAYO?


En su ensayo, Virgina comienza hablando de cuatro mujeres históricas que, para ella, se convirtieron en arquetipos de mujeres privadas de su libertad creativa. Estas mujeres del siglo XVI eran damas en espera de la reina Maria reina de escocia, también conocidas como "Las cuatro Marías": Mary Beton, Mary Seton, Mary Carmichael y Mary Hamilton.


Aunque ricas y altamente educadas con acceso a libros y a la escritura, estas mujeres debían cumplir con sus deberes principales: de esposa, criadora y sirvienta.


En su ensayo, Virginia emprende una búsqueda analizando las poderosas voces de las escritoras que no siempre se escuchan debido a las limitaciones sociales de cada época histórica. De lo que ella se dio cuenta fue de eso, de que a pesar de los siglos que la separaban de estas mujeres, se había avanzado poco en cuanto a un trato intelectual comparable al de los hombres.


Las universidades solo comenzaron a aceptar mujeres en el siglo XIX y esto podía variar según el país. Esto preocupaba bastante a la escritora.


¿QUÉ RELEVANCIA TIENE ESTO PARA LAS MUJERES DE NUESTRO TIEMPO?


Puede parecer que haya pasado mucho desde que las mujeres tuvimos acceso al mundo académico y que esa discriminación haya desaparecido. Sin embargo, en el espacio laboral, las cosas no avanzan por igual. Y sospecho que esto tiene mucho que ver con nuestra maternidad, ya sea potencial o existente.

¿Cuántas veces te han preguntado en una entrevista de trabajo sobre tu estado civil y sobre tu descendencia? Ni siquiera estoy segura de que se puedan seguir haciendo estas preguntas, pero siguen entrando en juego, nos guste o no. Virginia volvería a morir si se enterara de esto.


Incluso si te has alejado de esa estructura rígida de trabajo y trabajas para ti mismo/a, como es mi caso, las personas ajenas a tu espacio de trabajo te seguirán haciendo sentir que nada ha cambiado en lo que respecta a nuestra libertad creativa, que al mismo tiempo estás tratando de monetizar.


Mientras haces malabarismos con todas las personalidades de esposa o pareja, cuidadora, madre y profesional, el mundo exterior sigue haciéndote sentir que todavía no estás haciendo lo suficiente.


Incluso cuando creamos esa habitación para nosotras en nuestros hogares, todavía sentimos que no estamos al cien por cien en nuestro bien ganado espacio.

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Buffy cambió la percepción de la rubia tonta en los 90 matando vampiros. A veces me pregunto qué debemos hacer el resto de nosotras para ganarnos el respeto que merecemos en nuestras carreras profesionales


PARA EL RUIDO EXTERNO Y VES HACIA DENTRO


Personalmente, ya estoy de vuelta de tratar de cambiar la percepción general que el mundo tiene de mí. El cambio solo se dará cuando mostremos más y digamos menos. ¡Justo como en la escritura!


Si hay algo que he aprendido a aceptar después de años de luchar contra ideas preconcebidas es que nunca podré cambiarlas.


La aceptación es una píldora mágica.


Mi valor no es lo que crees que debo cobrar por mis servicios dependiendo de dónde resida.


Mi valor no es lo que crees que debo hacer con mis hijos.


Mi valor no es mi edad.


Mi valor no está definido por el tipo de trabajo que elijo hacer o cómo decido llevar mi vida familiar.


Mi valor no es lo que piensas de mí, sino lo que sé que puedo hacer y cómo resuena lo que hago con los demás.


Mi valor ya ni siquiera depende de tener un espacio para escribir si ese lugar sigue siendo invadido por otros.


Mi valor es mío, está en mi cabeza y nadie me lo puede quitar.


El problema de escuchar todo el ruido exterior es que no solo invade la habitación que has creado para ti, sino que también envenena tu paz interior.


UTILIZA EL GÓTICO PARA ENCONTRAR TRANQUILIDAD


Después de darte cuenta de cuántos de los pensamientos que revolotean diariamente en tu cabeza son realmente tuyos o de otra persona, comienzas a tomar decisiones e implementar soluciones.


Lo mejor es cuando empiezas a actuar en silencio. Eso significa que estás implementando las mejores soluciones para ti desde adentro, y no porque el mundo exterior piense que es lo que debes hacer.


Durante mucho tiempo he estado escuchando y confiando en el mundo exterior más que en mí misma. Con ello he estado creando una grieta entre mi pasión por el gótico en su forma de lectura, escritura e investigación. Me avergonzaba el considerarme escritora y creadora de contenidos en este espacio.


Pero en el momento en que acallé las voces externas, las cosas empezaron a cambiar. Comencé a presentar propuestas académicas, historias a concursos, he hecho amigos nuevos... y todo ello me ha ayudado a recuperar una chispa que se había apagado, presionada por problemas económicos. Los problemas económicos todavía están ahí, pero ahora puedo hacer algo al respecto sin sentir remordimientos.


El gótico es un lugar muy psicológico y como tal te ayuda a explorar tus miedos y enfrentarte a tus sombras, lo cual es un ejercicio crucial si te sientes estancado/a.


Leer esos libros que siempre has querido leer, analizar cómo te hacen sentir, investigar de dónde vienen esos sentimientos, te ayudará a aprender más sobre ti y lo que realmente quieres hacer.


De manera similar, estar con personas que comparten una pasión contigo, asistir a eventos virtuales y conocer gente fuera de estos espacios también son actividades que pueden enriquecer tu mundo interior. Esto solo se puede destruir si conectas con personas cognitivamente inflexibles.

Hagas lo que hagas, también asegúrate de que siempre puedas retirarte a ese lugar por tu cuenta donde nadie te influencie. Silencia las voces que te impiden ser tu verdadero yo y acepta tu creatividad como un regalo que puede ayudarte en la vida.


Esta es probablemente la cosa más difícil que puedes hacer, pero probablemente sea la más importante en los tiempos que vivimos.


PENSAMIENTOS FINALES


Desde las mujeres del siglo XVI hasta Virginia Woolf y desde Virginia Woolf hasta nosotras, tener una habitación a la que podamos ir y ser nosotras mismas para dejar volar nuestras almas creativas todavía tiene un precio.


Estamos hechos y hechas para elegir entre diferentes identidades, pero en realidad somos todas ellas, solo que en diferentes momentos.


Lo que el mundo exterior piensa de nosotros/as es precisamente eso, una percepción que puede convertirse en discursos tóxicos si dejamos que se cuelen en nuestro cerebro.


Tienes el poder de proteger ese espacio y hacerlo seguro para ser tú mismo/a, incluso si ese espacio por ahora está solo en tu cabeza.


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¡Hasta la semana que viene, sigue siendo igual de gótico/a amigo/a mio/a!

Gracias por leer,

Alicia

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